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Pronóstico de deshielo anticipa condiciones hídricas de extrema sequía

La situación en cuencas clave para la generación hidroeléctrica, como las del Maule y El Laja, ha ido empeorando a medida que avanzan las mediciones.

(Diario Financiero) En medio de la contingencia de los incendios forestales en la zona centro sur, surgen datos que dan cuenta de que el actual año hidrológico, entendido como el período que se inicia en abril y concluye en marzo del ejercicio siguiente, ha presentado precipitaciones y condiciones de deshielos extremadamente secas, siendo las más bajas de los últimos seis años en el país.

Esta menor disponibilidad de recursos hídricos ha impactado en forma significativa la generación hidroeléctrica, tal como dio cuenta Colbún en el análisis razonado de su estado de resultados, donde informó que durante el cuarto trimestre vio caer casi en 50% su producción de energía en base hidráulica, la que representa el 48% de la capacidad instalada de la compañía.

“El año hidrológico (abr16-mar17) ha presentado las peores condiciones de los últimos seis años, con escasas precipitaciones comparadas con un año de régimen medio, las cuales se iniciaron a finales de junio, disminuyendo en los meses posteriores, resultando en condiciones de deshielos extremadamente secas”, explicó la eléctrica.

Proyecciones poco optimistas

La proyección para la temporada de deshielo, que se inicia en octubre y concluye en marzo y que junto a las lluvias constituyen las reservas de los embalses, ha mantenido una trayectoria a la baja.

El quinto y sexto pronóstico (de un total de siete) del Coordinador Eléctrico Nacional (ex CDEC) refleja el empeoramiento de un factor clave: la probabilidad de excedencia que en el caso de las cuencas del Maule y del Laja ha empeorado para los meses remanentes con porcentajes de 97% y 98%, respectivamente frente al 95% y 97% del cuarto pronóstico.

Una probabilidad de excedencia del 98%, por ejemplo, implica que sólo el 2% de los años que integran la muestra fueron más secos que el actual.

Sin embargo, a estas alturas aún no es posible saber con certeza cuál es el pronóstico para el próximo año hidrológico, especialmente en lo que a lluvia y acumulación de nieve se refiere.

La menor disponibilidad de agua se refleja en los niveles de los embalses, que en el caso de aquellos de uso mixto (para riego y generación eléctrica) tienen un déficit de 63% y representan 67% del volumen promedio total, según el reporte de enero de la Dirección General de Aguas (DGA).

Lo anterior repercute en los niveles de energía contenido en estos reservorios, la que a diciembre llegaba a 2.019 GWh, lo que representa una caída de 45% comparado con el mismo período del año anterior. Este nivel es el más bajo desde 2012.

“Del río Limarí al Tinguiririca los caudales están por debajo de sus promedios, pero lejos de sus mínimos. Hacia el sur los ríos Maule y Ñuble se encuentra bajo sus mínimos estadísticos, mientras que el resto está por debajo de sus promedios y acercándose a sus mínimos estadísticos”, explica el organismo dependiente del Ministerio de Obras Públicas.

Especialistas advierten que esta tendencia a la sequía al igual que la concentración de las cada vez más escasas precipitaciones en los meses de invierno, marca un cambio que también contribuye a aumentar la magnitud de incidentes como los incendios forestales, ya que la vegetación llega más reseca a la temporada de verano cuando los siniestros tienden a concentrarse, lo que hace que la capa vegetal más combustible sea más extensa.

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