(La Tercera) Los niveles de reserva de energía que tiene Perú y los estándares de seguridad en la infraestructura chilena son dos elementos que aspectan positivamente una eventual interconexión entre ambos países, plantea el ex ministro de Energía y Minas de Perú Carlos Herrera Descalzi. La unión de los dos sistemas mediante una red eléctrica conjunta es una iniciativa que está promoviendo el gobierno chileno y el titular de Energía, Máximo Pacheco, incluso ha dicho que se concretaría antes de 2021.

Empresas como Transelec, Engie y Red Eléctrica de España -todas con operaciones en Chile- han manifestado su interés en construir la línea que uniría Tacna y Arica, que debiera tener una capacidad de 1.000 MW y una extensión de 650 kilómetros.

Pero el proyecto de interconexión con Chile también es relevante en la agenda del gobierno peruano. De hecho, uno de los primeros anuncios del Presidente Pedro Pablo Kuczynski fue que están avanzando en los planes para que su país pueda empezar a vender energía a Chile, lo que también ayudaría a la relación bilateral.

Herrera, quien fue titular de Energía y Minas en Perú en los gobiernos de los ex presidentes Valentín Paniagua (2000-2001) y Ollanta Humala (2011), intervino en un reciente seminario en Lima -el pasado 23 de agosto-, en que se analizaron los beneficios y costos de unir ambos sistemas eléctricos. En el encuentro también participaron el académico chileno Hugh Rudnick y el consultor del Banco Mundial Eduardo Zolezzi. Este último, sin embargo, cuestionó la idea de una interconexión, advirtiendo que los beneficios no pagan los costos y que debe ser financiado por el sector privado.

Pero Herrera, quien a fines de agosto estuvo en Santiago, si bien está seguro de los beneficios que generaría el proyecto, pone paños fríos al exceso de entusiasmo, pues aclara que se trata de un proceso lento, que no tomará años, sino décadas. “En este tema estamos hablando de otros presidentes, de otras administraciones y estamos hablando no de coyunturas, sino de estructuras. Por eso hay que verlo en función de décadas, no de años, porque sólo en función de décadas esto tendrá frutos”, dice.

El ex ministro afirma que el primer beneficio que generaría la interconexión es que debido a la movilidad que experimentarían las horas punta -donde hay más consumo de energía-, por las diferencias horarias de Chile y Perú, se reduciría la demanda sobre la capacidad de los sistemas eléctricos de ambos países.

“Entre Lima y Santiago hay dos horas de diferencia. Esto quiere decir que las personas se acuestan o se levantan dos horas antes o dos horas después, lo que permite que las actividades se muevan de la hora punta, y si se suman ambos sistemas y son de igual tamaño, la hora punta queda en el medio”, explica.

El segundo gran beneficio, añade, es la distribución más eficiente de la reserva de energía. Según sus cálculos, este año el margen de reserva de Perú será de 60%, del cual más de la mitad es energía barata. “Entre ambos países el beneficio es que se ahorra una reserva”, dice Herrera.

Las ventajas de las coyunturas son el tercer beneficio. Un ejemplo, acota el experto, es el caso de un año seco en uno de los países o de mucha lluvia. En cualquiera de esos casos, la unión de los sistemas evitaría desperdiciar las aguas que no puedan acumularse en centrales de embalse. “La diferencia en las distancias entre Chile y Perú hace que esos peaks de lluvias se produzcan en tiempos distintos. Entonces, hay momentos en que se tiene energía más barata que se puede entregar al otro país. Por eso, las ventajas de la unión son naturales”, asegura.

Otro beneficio de la unión eléctrica dice relación con el estándar de seguridad en la construcción de infraestructura chilena. “Lo que decimos es que si nos toca un sismo queremos ser Chile y no Ecuador”, comenta Herrera.

“Nuestro corazón productivo, que es el gas de Camisea, está ubicado en la costa, frente al mar. No sé cuánto nos pueda afectar, por ejemplo, un tsunami como el que sufrió Chile en el sur el año 2010. Dependerá de la magnitud”, agrega Herrera.

Por eso es que, en su opinión, si se cierra un acuerdo entre ambos países, “éste debe ser en términos genéricos y altruistas, en un esquema permanente para que se transforme en las bases del sistema”.

El ex secretario de Estado recomienda establecer acuerdos especiales para las coyunturas excedentarias beneficiosos para ambos países. La idea es que ese tema se asuma como un proyecto de largo plazo y no sólo como un esquema de exportación de energía.

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