(El Mercurio) Desde hace más de tres décadas que en América del Sur existen planes para unir la región a través de distintas interconexiones eléctricas. Pero las tensiones políticas han sido más fuertes, y hoy es la zona más aislada del mundo en cuanto a intercambio de electrones. La llegada de Mauricio Macri al poder en Argentina y la reciente asunción de Pedro Pablo Kuczynski a la Presidencia de Perú han viabilizado los planes de integración eléctrica, confirman en el sector privado y en el Gobierno, y hoy existen siete proyectos, con distintos grados de avance, para unir estos tres países.

“Hay voluntad en los países y una convicción de que la interconexión eléctrica va a permitir sistemas eléctricos más robustos, flexibles, acceso a energías limpias y más costoeficientes”, sostiene el ministro de Energía, Máximo Pacheco.

“Desde que me hice cargo del Ministerio de Energía de la Argentina, en diciembre del año último, empezamos a sentar las bases de una mayor integración atendiendo a los intereses de los respectivos países de tener una energía limpia en ambos lados de la cordillera”, señaló la semana pasada el titular de Energía, Juan José Aranguren, en una visita a Chile.

En cuanto a Perú, el ministro Pacheco revela que la Presidenta Michelle Bachelet y el entonces Presidente electo Pedro Pablo Kuczynski, que ya asumió, trataron expresamente esta materia en la reunión de la Alianza del Pacífico en Puerto Varas, en julio pasado. “Después de asumir su cargo como ministro (de Energía), Gonzalo Tamayo se comunicó telefónicamente para expresarme que este era un tema prioritario”, explicó el secretario de Estado chileno.

Aunque la electricidad es un negocio privado en Chile, Perú y Argentina, depende de condiciones regulatorias de las autoridades y la interconexión, en concreto, de decisiones políticas. De ahí que el cambio de gobierno en Perú y Argentina sea clave para el futuro de la integración energética, sostienen varios consultados.

En rigor, ya existe una interconexión en operaciones. Se trata de la línea que une la subestación Los Andes, en la Región de Antofagasta, con la central Salta de AES Gener en Argentina, que desde junio de 2015 está operativa para intercambiar energía y que en el primer semestre de este año vendió al país trasandino electricidad por US$ 10 millones, equivalente a lo que consume el metro de Santiago en un año.

A ello se suma que a fines del 2017 se concretará la unificación de los sistemas eléctricos en Chile -SING y SIC-, de manera que desde Arica a Chiloé opere un solo sistema, con lo que los beneficios de la integración se hacen extensivos a todo el país. “Este proyecto presenta 52% de avance, y la interconexión se hará efectiva antes de diciembre de 2017”, comenta el ministro Máximo Pacheco.

Los expertos coinciden en que la unión energética tiene más ventajas que riesgos.

Hugh Rudnick, académico de la UC y socio de Systep, detalla los beneficios: se accede a energía más económica, se complementan recursos, hay respaldos de seguridad ante fallos de suministro o desastres naturales, y bajan las tarifas a clientes finales.

Sebastián Bernstein, socio de Synex y ex secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía (CNE), advierte que “la interconexión requiere de regulaciones coherentes y reglas de pago de la energía y de las líneas de interconexión que no son simples ni fáciles de acordar”.

De hecho, Enor Chile trabaja en homologar reglas tributarias, aduaneras y permisos para concretar la línea Tacna-Arica. Ese es el principal desafío del proyecto, no los aspectos ingenieriles ni técnicos (ver recuadro).

¿Y cuáles son los proyectos? Hay dos iniciativas para unir las redes con Perú. Y existen cinco opciones que se están estudiando en Argentina, en distintas zonas geográficas: en Atacama, en la zona centro-norte, en Biobío, Aysén y Magallanes (ver infografía). Algunas de ellas son analizadas por el gobierno y otras por privados.

Perú: gas por sol

Con Perú, con quien Chile tiene una línea fronteriza de menos de 200 kilómetros, hay dos proyectos que fueron analizados por el Sistema de Integración Eléctrica Andina (Sinea). Uno es el proyecto “corto”, que va entre Tacna y Arica, de una extensión de 55 kilómetros, a cargo de Enor Chile (Grupo Cardoen).

El proyecto “largo” une Arequipa y Antofagasta, implica una red de 600 kilómetros, y ha sido formulado por la firma canadiense Pacífico HVDC. La meta es que alguno de ellos se concrete antes de que termine el gobierno de la Presidenta Bachelet.

¿Cuál es el beneficio que conllevan? Hugh Rudnick explica que existen importantes excedentes de energía en el país vecino -dado su desarrollo hidroeléctrico y en base a gas natural- con precios más económicos que podrían favorecer a Chile. En el largo plazo, con el creciente desarrollo fotovoltaico en el Norte Grande, podría pensarse en revertir la tendencia y exportar desde Chile hacia Perú.

El director ejecutivo de Cdec-SING, Daniel Salazar, sostiene que hay muchas empresas generadoras que están tanto en Chile como en Perú, como Enel, Engie, y ahora Colbún, a quienes les puede interesar la integración de estos mercados. “Hoy las empresas eléctricas proyectan sus negocios con una perspectiva regional”, señala.

Concretamente, afirma que el gas natural peruano es un complemento ideal para la energía fotovoltaica de Chile. Y entre las múltiples ventajas que esta unión traería está una reducción sustantiva de las tarifas.

Intercambio con Salta

La interconexión con el vecino trasandino cobró fuerza tras los intercambios que se dan con Salta. Estos partieron con una emergencia, un apagón de varias horas en Arica, Iquique y Antofagasta en julio de 2014, donde se envió energía de Argentina a Chile. Tras ajustes técnicos y la autorización respectiva, en junio de 2015 partió formalmente el intercambio eléctrico.

Como hoy Argentina atraviesa una crisis energética por falta de inversión en los años precedentes, “casi el 90% del intercambio se produce con ventas de Chile a Argentina, aunque ha habido emergencias donde el intercambio es al revés”, explica Daniel Salazar. El intercambio máximo es de 150 megawatts (MW), aunque la línea es capaz de exportar hasta 600 MW.

Las autoridades y el sector privado señalan que hoy existe más ánimo de invertir e integrar los sistemas. Y es que hay que considerar que tras la crisis del gas argentino, que partió en 2004, los vínculos y las confianzas quedaron fuertemente dañados.

Así, el ministro Máximo Pacheco sostiene que “con Argentina, donde tenemos 3.000 kilómetros de frontera común, se están analizando entre cuatro y cinco alternativas en la zona central y sur”. Los estudios estarán listos el segundo trimestre de 2017, detalla. De las iniciativas que se barajan, hay una ya construida, que es la línea de Pascua Lama, de Barrick.

El tendido eléctrico construido para suministrar energía a Pascua Lama, en Chile, y al proyecto Veladero (que también es de Barrick), en Argentina, fue declarado por Barrick como activo prescindible cuando el complejo aurífero se paralizó en 2014.

René Muga, director ejecutivo de Barrick Chile, explica que la minera canadiense es propietaria en Chile de la central de generación eólica de Punta Colorada y de la única línea eléctrica construida que une el Sistema Interconectado Central (SIC) con la frontera con Argentina.

“Estamos analizando distintas fórmulas para agregarle valor a la inversión efectuada por la compañía, especialmente la posibilidad de llevar energía eléctrica desde Chile para alimentar la mina Veladero en Argentina”.

Agrega que la compañía sabe “del interés de los gobiernos de Chile y Argentina por promover la integración eléctrica entre ambos países, y en ese sentido la capacidad de transmisión ya construida por la compañía pudiera ser considerada en la implementación de esos planes”. La estación Lama, en Chile, se encuentra construida en un 70%, y dista tan solo 6 kilómetros de Veladero, que está en Argentina. La red que une estas estaciones tiene una capacidad máxima de 150 MW.

En el mercado señalan que Barrick podría vender el tendido, que otra compañía concrete la inversión faltante y que integre la red al sistema eléctrico argentino. Y en caso de que se reactive el proyecto, le venda la electricidad necesaria a la Pascua Lama y Veladero, dado que solo requieren 15 MW. También podría aumentarse la capacidad para dar mayor seguridad a la línea y exportar más energía.

Las restantes iniciativas que se analizan corresponden a una línea en la Región Metropolitana; otra en Biobío, más dos en el extremo sur del país.

Una de las que más llaman la atención es un proyecto privado en la zona austral, que tiene un potencial de más de 10 mil MW de potencia instalada.

Exportar desde Aysén

Pese a que este gobierno fue quien le puso una lápida al proyecto HidroAysén, la autoridad no renuncia a la idea de desarrollar la hidroelectricidad en la zona. De hecho, hay dos directrices gubernamentales que apuntan en esa dirección: que el 70% de la electricidad al 2050 provenga de fuentes renovables, lo que solo es posible con la energía hidráulica, y la mención a desarrollar el potencial hidroeléctrico de Aysén.

Según comentan ejecutivos del sector, hay un interés de inversionistas privados por desarrollar una central de embalse en la zona -distinta a Río Cuervo e HidroAysén- para exportar la energía a Argentina. Una línea de transmisión a la nación trasandina es más económica que un trazado de Aysén a Puerto Montt, debido a que en Chile se requiere un cable submarino para inyectar la energía al sistema eléctrico. Esta idea ha sido planteada extraoficialmente a los gobiernos de Chile y Argentina.

US$ 300 MIL por kilómetro cuesta, en promedio, una red eléctrica para interconectar sistemas internacionales.
Los escollos regulatorios y económicos que complican a las empresas

Perú y Argentina están en distinto pie regulatorio respecto de la interconexión con Chile. El primero de estos países carece de toda normativa relativa a intercambiar energía y, de hecho, no se puede vender o adquirir electricidad desde el otro país porque no hay ninguna ley que lo permita. El gobierno de Ollanta Humala envió, el año pasado, un proyecto de ley al Congreso de Perú para reglamentar el tema, pero según las empresas establecía tantas restricciones que “es mejor que no se haya aprobado”. Hoy las compañías estiman que hay un clima más propicio para la integración energética.

En cuanto a los temas aduaneros o arancelarios, las empresas eléctricas creen que ello está contenido en el Tratado de Libre Comercio de Chile y Perú, con lo cual el gravamen al intercambio sería cero.

Con Argentina, en cambio, existe un decreto que autoriza la exportación, pero solo de excedentes. Eso en parte se explica porque cuando Argentina vendía gas a Chile no existía ninguna restricción, los contratos eran entre empresas privadas, con carácter de “ininterrumpibles”. Pero cuando en 2004 comenzó el desabastecimiento interno en Argentina, el gobierno de entonces, de Néstor Kirchner, no dudó en cortar el gas a Chile.

Bajo el esquema actual, explican en la industria, una eléctrica chilena no puede vender la energía que produce una central específica en nuestro país a un cliente argentino, por ejemplo una fábrica, aunque existiera un contrato. Pero en el futuro sí se podría hacer si es que la Comisión Nacional de Energía cambia la regulación. Daniel Salazar, director ejecutivo del Cdec-SING, estima que conforme entren a operar más centrales a gas, carbón y solares, los excedentes serán mayores y también se tornarán más baratos. En cuanto a los aranceles de energía, estos pagan arancel cero porque existe un tratado de libre comercio entre Chile y Mercosur.

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