(El Mercurio) El ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, hizo oficial el anuncio del reajuste al presupuesto fiscal para este año, en medio de la caída del cobre y la debilidad económica interna y externa.

El secretario de Estado detalló que el gasto público se recortará en US$540 millones ($380 mi millones, con un tipo de cambio de $700). La cifra representa una reducción en el gasto presupuestario de 1% respecto a lo aprobado por el Congreso el año pasado.

De los US$540 millones, el 71% corresponde a lo que se denomina gasto corriente, como medidas de austeridad en los servicios (reducciones en horas extra, honorarios, funciones críticas, compras de vehículos, adquisiciones de bienes y servicios como estudios, pasajes, fletes, publicidad y gastos de representación), en algunos programas específicos, y en menor proporción, en gasto de capital.

Además, habrá una reducción de un 29% al gasto capital.

Junto con ello, se afinará el presupuesto de inversión pública, ajustando el gasto a las proyecciones de ejecución actuales y reprogramando iniciativas sin afectar la situación presupuestaria 2017.

Valdés dijo que todos los ministerios estarán participando en los cambios de programas o partidas específicas, salvo la cartera de Salud. Asimismo, no se afectarán presupuestos del Poder Judicial y Congreso Nacional.

También enfatizó el mensaje dado por la Presidenta Michelle Bachelet la semana pasada en que este recorte no afectará «en nada lo que los ciudadanos reciben a partir de la política fiscal».

Considerando una ejecución presupuestaria de 100% este año el gasto crecería 4,2% frente a 2015. Y sin el ajuste, el gasto habría crecido 5,2%.

Fundamentos de la medida

El jefe de las finanzas públicas enfatizó que este recorte en el gasto se debe a un entorno económico global más adverso, la caída del precio del cobre -cuyo precio de largo plazo fue recortado- y él lento desarrollo de la economía local.

Lo anterior implica menores ingresos estructurales para el fisco, que no logran compensarse con los mayores ingresos tributarios alcanzados en 2015, añadió el secretario de Estado.

Sin embargo, la revisión a la baja en el precio del cobre de largo plazo y una brecha de actividad menor a la considerada hasta ahora, significaría un balance estructural en 2015 que podría llegar hasta -1,9%. Asimismo, con los nuevos antecedentes disponibles el balance fiscal efectivo de 2016 llegaría a -3,1% del PIB y el balance estructural se ubicaría entre 1,4% y 1,6%.

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