(Diario Financiero) En las próximas semanas, la firma de Energías Renovables No Convencionales (ERNC) Acciona, de capitales españoles, partirá la construcción de su mayor proyecto en Chile, la planta El Romero Solar, que tendrá una capacidad instalada de 245 MW y una inversión de unos US$ 350 millones.

José Ignacio Escobar, gerente general de la compañía, dice que este es el primer paso de un ambicioso plan de inversiones que tienen para el próximo quinquenio con el que buscan posicionarse como una de las principales generadoras en el segmento renovable en el país.

En los próximos dos años buscarán tener proyectos por unos 400 MW en operación (hoy solo tienen en funcionamiento el parque eólico Punta Palmeras, de 45 MW de capacidad), parte de los cuales ya cuenta con contratos de suministro adjudicados. Mientras, para fines de la década esperan más que duplicar su capacidad instalada.

«Hemos hecho una serie de actividades propias y para terceros y en base a esto se decidió potenciar la presencia en Chile y el Cono Sur. Al 2017 queremos tener proyectos operando por unos 400 MW, entre eólicos y solar, y hacia 2020 ó 2021 tener de 800 MW a 1.000 MW operativos», sostiene. Esto les demandaría inversiones de unos US$ 2.200 millones, las que cubrirán con capital propio y también vía financiamiento con terceros.

Escobar sostiene que, en esta primera etapa, El Romero Solar cubrirá una parte de la energía que la firma se adjudicó en la licitación de diciembre pasado, donde hacia finales de 2018 deberán suministrar al sistema unos 600 GWh anuales.

Acciona llegó a principios de los 90 a Chile, pero sólo desde fines de la década pasada incorporó a las ERNC a su área de negocios en el país, pese a ser una de las mayores firmas renovables del mundo.»La compañía ya tiene casi tres décadas en Chile y sus inicios fueron en la construcción e infraestructura. Hace siete u ocho años estamos en energía. Hemos desarrollado una cartera de proyectos que ha tenido un proceso de maduración importante, por la naturaleza de los proyectos, y porque el mercado estaba en un proceso de maduración a nivel de regulación y de los clientes que no es rápido. En el sector energético cualquier cambio toma varios años, por su nivel de inversiones», dice.

Desarrollo con contratos

Si bien reconoce que el plan es ambicioso, Escobar explica que este se desarrollará en la medida que consigan contratos de suministro que permitan la construcción de lo proyectado. Esta es una tendencia cada día más fuerte en el sistema eléctrico chileno, donde las empresas buscan mecanismos para disminuir riesgos mediante acuerdos de largo plazo. «El desarrollo va de la mano de una estructura de contratos que permitan solventar esos 1.000 MW de capacidad a los que queremos llegar. De ahí en adelante deberemos revisar el plan pensando en un horizonte al 2030. La salida comercial de los proyectos es una pieza clave en la decisión de inversión, pero no es la única. También tenemos que tener una cartera de proyectos que nos asegure cumplir con la meta», dice.

Lograr contratos de suministro no es el único desafío que tienen las firmas. Hasta 2018, y una vez que se concrete la expansión del sistema de transmisión entre Polpaico y Cardones, deberán enfrentar restricciones en el despacho producto de la congestión de las líneas y de la operación en condición de mínimo técnico de unidades como Guacolda, lo que ya ha provocado situaciones de vertimiento de energía para las generadoras ERNC, con los consiguientes perjuicios económicos. Escobar reconoce que Acciona ha sido una de las afectadas pero indica que están trabajando para minimizar los efectos. «Hay que revisar estos temas porque el vertimiento de energía es básicamente una pérdida de plata», señala.

Asimismo, dice que la situación de precios en el Norte Chico -con costos marginales altos que hacían atractivo el desarrollo de muchos proyectos- está cambiando y en el futuro solo las iniciativas más eficientes lograrán desarrollarse. «Las renovables hemos demostrado que somos capaces de reaccionar muy rápido frente a situaciones de mercado coyunturales. Aquí hubo una sobreoferta (…) porque la gracia de los proyectos ERNC es que se construyen rápido. Nosotros fuimos más cautos. Vimos que a mediano y largo plazo podía haber un riesgo de precios importante hasta que no se resolviera el tema de transmisión».

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