(El Mercurio) Después de reducir la producción durante meses, las empresas estadounidenses que extraen petróleo de las formaciones de esquisto dicen que están listas para poner a funcionar nuevamente las plataformas de perforación, lo que pone sobre la mesa la primera gran prueba de su capacidad para reaccionar con rapidez al alza de los precios del crudo.

La semana pasada, EOG Resources Inc. informó que elevará su producción si los precios del combustible en Estados Unidos se mantienen en los niveles actuales, mientras que Occidental Petroleum aumentó la extracción que tenía planeada para el año. Otras empresas afirman que abrirán el grifo si la cotización de referencia en EE.UU., el West Texas Intermediate, llega a US$ 70 por barril. El jueves, el WTI se ubicó en US$ 59,88 en Nueva York, mientras que el Brent cerró a US$ 66,59 en Londres.

Posible efecto

Sin embargo, analistas dicen que un aumento de la producción estadounidense, combinado con un incremento en la oferta de proveedores como Rusia y Brasil, podría poner un tope al repunte de 40% que han experimentado los precios del crudo desde marzo e incluso llevarlos a niveles inferiores en los próximos meses.

“El suministro de EE.UU. podría repuntar pronto en respuesta a la reciente recuperación de los precios”, dice Tom Pugh, economista de commodities en Capital Economics. “Basado en las relaciones históricas de los precios, la caída en la cantidad de plataformas de perforación ya se ve exagerada, y es probable que la actividad repunte en los próximos meses”, agregó.

Un factor será determinar con qué rapidez las empresas que extraen hidrocarburos de formaciones de esquisto pueden bombear más petróleo. Estas compañías perforan de forma horizontal formaciones de roca, luego las fracturan con agua y arena para extraer el combustible.

Los costos para obtener crudo con esta técnica varían ampliamente. No obstante, los productores pueden escalonar los gastos, por ejemplo, al perforar pero esperar para bombear el petróleo cuando los precios son óptimos o los costos de extracción son más bajos.

Por esta razón, las compañías de esquisto de EE.UU. son vistas más como productoras oscilantes que como un grupo capaz de impulsar el suministro de crudo cuando los precios están altos y reducirlo cuando descienden.

La implicación para los mercados de crudo globales es que en la respuesta de los productores de esquisto estadounidenses, el mundo tendrá un contrapeso para las grandes oscilaciones en cualquier dirección. Sin embargo, esa nueva flexibilidad no ha sido puesta a prueba por completo en un bajón pronunciado del mercado.

El año pasado, conforme los precios cayeron, los productores de esquisto empezaron a retirar de operación plataformas. Fuertes recortes durante 22 semanas seguidas han dejado a la industria con 930 plataformas menos, una reducción de 58% desde su máximo de 1.609 en octubre, según Baker Hughes, que sigue la actividad.

En un informe del miércoles, la Agencia Internacional de Energía (AIE), una organización con sede en París y conformada por los principales consumidores de crudo, estimó que el crecimiento de la producción de esquisto de EE.UU. se desacelerará este mes en 80 mil barriles al día.

Entre tanto, otros productores globales, incluyendo la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), no han reducido su producción y en muchos casos la han aumentado. La AIE revisó al alza su proyección sobre la producción de países que no son miembros de la OPEP. Todo ese nuevo suministro podría pesar sobre los precios el resto del año. Pugh, de Capital Economics, proyecta un precio de US$ 60 el barril para el Brent a fines de año.

Desde 2011 hasta el año pasado, la producción estadounidense creció en un millón de barriles al día a más de 9 millones de unidades diarias. Aunque ese aumento equivale a apenas 5% del suministro global, fue suficiente para ayudar a disparar el colapso de los precios en noviembre. En medio de la acumulación de oferta global, Arabia Saudita y otros miembros de la OPEP mantuvieron los grifos abiertos, en lugar de reducir la producción para apuntalar los precios como lo habían hecho en el pasado.

Durante el hundimiento de los precios que siguió a esa decisión, algunos en la OPEP y en otras partes dijeron que los productores de esquisto de EE.UU. se verían obligados a emprender la retirada.

La rápida respuesta de estos productores ayudó a poner un piso a los precios del crudo cuando el WTI se hundió en marzo por debajo de US$ 44 el barril, frente a US$ 107 menos de un año antes. Corredores, inversionistas y empresas han estado anticipando declives en la producción en los próximos meses como resultado de esta retirada.

En las últimas semanas, el crudo ha vuelto a escalar. El WTI ha ganado 40% desde su nivel de marzo. El enfoque del mercado también ha variado drásticamente: los corredores e inversionistas están ahora observando qué tan enérgicas serán las empresas, incluyendo las del sector de esquisto en EE.UU., para abrir de nuevo los pozos.

La agilidad de los productores del sector de esquisto no está garantizada. La OPEP ha disfrutado de su posición como productor oscilante debido a que varios gobiernos miembros, especialmente Arabia Saudita, han invertido miles de millones de dólares en capacidad de reserva, o pozos que pueden abrir o cerrar con rapidez durante una crisis.

En contraste, los productores de esquisto son firmas independientes usualmente mucho más pequeñas, que reaccionan a los precios y no a los caprichos de sus gobiernos. Aún no está claro si la ola de dinero que ayudó a despegar e impulsar el auge del esquisto puede ser activada y desactivada tan rápidamente como el petróleo.

En ciclos petroleros anteriores, las compañías también tuvieron problemas para abrir rápidamente los grifos después de haberlos cerrado debido a obstáculos logísticos, como conseguir los equipos y atraer a los trabajadores despedidos de los yacimientos.

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