(El Mercurio) La caída de los precios del petróleo -que desde sus máximos vistos en junio del año pasado ha cedido 52% hasta los US$ 51,7 por barril, en el caso del WTI- cambió el escenario para las firmas del IPSA, aunque no se puede generalizar sobre el efecto que producirá en ellas. De acuerdo con un análisis elaborado por EuroAmerica, los niveles actuales en las cotizaciones del crudo generan efectos positivos de mediano y largo plazo en los consumidores y en ciertas industrias, siendo transportes el sector más beneficiado. Pero, en el corto plazo observaremos consecuencias negativas en los resultados de ciertas empresas, principalmente en las entidades bancarias, por una merma en ingresos.

Efecto tardío en firmas ligadas a materias primas

El sector de materias primas debería mostrar un impacto positivo en términos de costos, el que provendría fundamentalmente de los efectos directos e indirectos a nivel logístico y de energía, los que se materializarían de manera gradual durante 2015. Esto, debido a que existen contratos de precios ya fijados que retrasarán el traspaso de los menores valores del crudo. En general, se observa que la «partida combustible» tiene un peso relativo que va desde 5% al 16% del total de los costos de las compañías de este sector. Particularmente, la situación de Empresas Copec es la más llamativa, pues debería reportar efectos contrapuestos en términos de resultados. En el corto plazo, el negocio de combustibles mostraría un efecto negativo por la revalorización de inventarios y el sistema de «costeo FIFO», explica el análisis de EuroAmerica.

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Gana el sector transporte

Si bien las sanitarias y el retail ganan con la baja del crudo, por la reducción de su deuda indexada en UF, el impacto positivo más relevante se lo lleva el sector transporte. Por ejemplo, en el caso de Latam Airlines, aproximadamente un 35% de sus costos de operación corresponden a gastos de combustibles, por lo que EuroAmerica estima un ahorro eventual en este ítem «que partiría desde los US$ 600 millones», explicando, en parte, por qué la compañía obtendría un resultado estimado cercano a US$ 360 millones este año. En CSAV también se debería ver un beneficio por el menor precio del combustible, ya que la participación del gasto de este ítem corresponde a entre el 20% y 25% del costo de operación.

La banca sale perjudicada

Uno de los mayores efectos indirectos que tienen los menores precios del crudo es la reducción de la inflación y su impacto en los resultados corporativos de las compañías. Los bancos ven un perjuicio asociado al descalce natural del sector, con activos (créditos) indexados a la UF y pasivos (captaciones) en pesos. Mientras que en el sentido opuesto, existiría un impacto positivo en los resultados no operacionales asociado a la deuda corporativa en UF. Para 2015, EuroAmerica proyecta una reducción de entre 6 y 12% en las utilidades de los bancos en cobertura -Banco de Chile y Banco Santander-. Esto, debido principalmente al efecto de la menor inflación y su impacto en los márgenes de interés neto de la industria, lo que se suma a una alta base de comparación tras el fuerte avance del IPC en 2014.

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Efectos marginales en eléctricas

La reducción del precio del petróleo tiene un efecto marginal, casi irrelevante, en el desempeño operacional de las principales generadoras, señala EuroAmerica. Parte significativa de la generación térmica del país proviene de centrales a carbón y GNL, donde las unidades diésel tienen la misión de operar como generadoras de respaldo. Además, apunta el reporte, las compañías con mayor foco hidroeléctrico compran energía en el mercado spot, correspondiendo a fuentes diésel solo cuando la contingencia obliga.