Una novedosa solución tecnológica en el país implementó la empresa Colbún dentro de la central termoeléctrica  Santa María I, en la Región de Biobío, donde instaló un sistema de filtros de agua para evitar el ingreso de biomasa marina, disminuyendo el impacto ambiental en la zona.

Daniel Gordon, gerente de Medio Ambiente de Colbún, explica a Revista ELECTRICIDAD que los filtros impiden el ingreso de fauna marina y otros elementos al sistema de refrigeración de la planta, sin alterar la calidad o cantidad de las aguas captadas por el sistema, ni su descarga al mar.

Los nuevos filtros operan desde fines de 2013, permitiendo reducir sobre 99% el ingreso de biomasa marina como macrofauna y macroalgas, de hasta cuatro milímetros de tamaño, a los ductos.

La eficiencia registrada ha evitado el ingreso de biomasa en 99,2% para la fauna y en 99,4% para algas, mientras que se impide el 100% de ingreso especies marinas como anchoveta, lenguado, róbalo, mote y congrio.

Según Gordon, “hemos hecho un monitoreo más regular de la bahía, realizando una clasificación más exhaustiva de todo el material que estaba ingresando. Esto lo calzamos en los meses previos y posteriores a la instalación de los filtros para tener datos duros y bastante detallados de cómo evolucionó esa variable a partir de la instalación y entrada en operación de los filtros”.

“Logramos demostrar que, en base al monitoreo y clasificación, que más del 99% de los organismos y algas que ingresaban al sistema de refrigeración ya no lo hacían”, afirma el ejecutivo.

“Otro elemento importante es que disminuimos la velocidad de succión o de entrada, bajando el campo de atracción de los filtros. La experiencia ha sido exitosa y nos ha permitido demostrar a la comunidad y autoridades locales que era un tema serio para solucionar con alta tecnología y en poco tiempo de instalación”, agrega Gordon.

Colbún invirtió cerca de US$5 millones en la implementación de esta solución tecnológica, la cual  se usa en distintos lugares del mundo.

“Es la primera en Chile y afortunadamente nos fue bien. Nos han llamado de varios lugares, tanto empresas del rubro termoeléctrico y otras que trabajan con instalaciones en el borde marino, para preguntarnos cómo ha sido la experiencia, porque están pensando en adoptar la tecnología. Este tema no está regulado por ninguna normativa ambiental y ha tomado mayor importancia y visibilidad en los últimos años, por lo que es importante tener altos estándares en esto”, precisa Daniel Gordon.