(El Mercurio) El nerviosismo que se siente en Santa Rosa 76, en pleno centro de Santiago, se origina a miles de kilómetros. En concreto, en Roma.

Desde el 23 de mayo pasado hay un nuevo directorio en Enel. El gobierno italiano, que tiene el 31,24% de las acciones, impuso sus nombres con la clara directriz de rentabilizar los negocios de la mayor eléctrica europea. Con esa meta se eligió un nuevo CEO: el ingeniero nuclear Francesco Starace, de 59 años, que reemplazó a Fulvio Conti, el avezado graduado de negocios de 67 años.

Con él vino un cambio de estilo radical en el grupo, que en las últimas semanas se ha traducido en la salida de los gerentes generales de Chilectra, Cristián Fierro, y de Endesa, Joaquín Galindo, así como la abrupta renuncia del presidente de Enersis, Pablo Yrarrázaval. En un segundo escalafón, se esperan ajustes en las gerencias de comercialización y desarrollo de Endesa.

La filosofía de esta reorganización es operar en líneas de negocio a nivel global -infraestructura, generación, comercialización, energías renovables y gas- y zonas geográficas: Italia, Iberia (Portugal y España); América Latina, y Europa del Este.

Aterrizaje en Chile

Starace ya hizo su estreno en sociedad en Chile. Vino el 14 y 15 de julio, visitó a la Presidenta Michelle Bachelet en La Moneda y se juntó con el ministro de Energía, Máximo Pacheco.

El CEO de Enel tiene la misión de rentabilizar el negocio global, eliminar «grasa» y enfocarse en mercados en crecimiento, como Latinoamérica y Europa del Este. Desde 2013, América Latina genera el 51% del Ebitda (caja) del conglomerado. Por ello hizo que Enel pasara a controlar directamente Enersis y así los negocios del grupo en Sudamérica. Endesa España, un mercado sin crecimiento y con reformas en la ley eléctrica, quedó relegada solo a la península ibérica. «Ya no más reportar de Santiago a Madrid y de ahí a Roma. Ahora todos los caminos llegan a Roma», grafica con cierta ironía un ex ejecutivo del grupo.

Esta simplificación en el organigrama implicó ajustes en América Latina y Chile. «Los italianos tienen una profunda desconfianza de los ejecutivos españoles, a quienes perciben como muy provincianos y poco innovadores en los negocios. Para ellos, buena parte de los cuadros ejecutivos que estaban en América Latina no daban la talla», comenta un profesional que ha trabajado con Enel en Chile. «Entre un ingeniero chileno y un español, los italianos se van a quedar con un chileno o un latinoamericano, que suelen tener posgrados, muchas veces de universidades de Estados Unidos», grafica un profesional ligado a Enel.

Eso explica por qué hay cerca de 20 cargos de primera línea -cerca del 70% de los cuadros ejecutivos- que se renovaron en la región.

La salida de Yrarrázaval y su escaso feeling con los italianos

«Sí, es el fin de una era». Un empresario chileno resumió con esta frase la renuncia de Pablo Yrarrázaval a la presidencia y al directorio de Enersis esta semana. Tras 15 años en el grupo eléctrico, el ejecutivo que hasta hace pocos meses también presidía la Bolsa de Comercio de Santiago se aleja del grupo por una razón muy simple: contaba con la confianza de los españoles, y estos ya no mandan en Enersis.

Yrarrázaval, amigo del ex presidente del gobierno español José María Aznar y con estrechos lazos con los históricos de Endesa España como Rafael Miranda y Rodolfo Martín Villa, «ya no tenía nada que decir ante los ingenieros italianos que están llegando a Chile», comenta uno de sus amigos.

En las próximas semanas habría un directorio para buscar un sucesor de Yrarrázaval. Borja Prado, quien asumió la presidencia de Enersis en su calidad de vicepresidente, solo es interino, y así las cosas, falta un miembro en la mesa.

Los ajustes en el grupo podrían seguir. Ignacio Antoñanzas, hoy gerente general de Enersis y director de América Latina, también podría ser reemplazado en uno o ambos cargos por un ejecutivo más cercano a Francesco Starace.

Se señala como el candidato más factible a Luigi Ferraris, hoy director de administración, finanzas y control de todo el grupo Enel. Pero en el directorio de Enersis hay una buena evaluación del actual gerente general de este holding . Colaboradores de Antoñanzas dicen que los ejecutivos de Enel también lo valoran, ya que fue ratificado el 31 de julio pasado.

Recambio gerencial y generacional

El reemplazo de Cristián Fierro en Chilectra vino de la misma empresa: Andreas Gebhardt Strobel (chileno, 48 años), un ingeniero civil hidráulico de la Pontificia Universidad Católica de Chile que ingresó a los 26 años al grupo.

En cambio, el sevillano Joaquín Galindo fue reemplazado por el italiano Valter Moro. La partida de Galindo era esperada en el mercado, debido a que Endesa ha ido perdiendo terreno, con proyectos en eterno desarrollo, como Neltume o Punta Alcalde, otros rechazados como HidroAysén, mientras sus competidores AES Gener y Colbún cortan cintas e inauguran plantas eléctricas.

Moro, un ingeniero mecánico de la Universidad Politécnica delle Marche, tiene 18 años de experiencia en el grupo Enel, 10 de ellos a cargo de plantas eléctricas y ocho años en actividades de gestión de energía en Italia y España. Hasta esta semana era director de la termoeléctrica de La Spezia, en Liguria, norte de Italia, una megacarbonera de 1.300 MW inaugurada en 1962 y que representa por sí sola el 3% de la energía de Italia. En el grupo Enersis dicen que es el ejecutivo idóneo para resolver el conflicto ambiental de Bocamina -hoy paralizada por orden judicial- y agilizar el proyecto Punta Alcalde. Estas centrales son unidades a carbón.

Se espera que los cambios sigan aguas abajo, por lo menos hasta la segunda línea gerencial. Y también en la «estratósfera»: en abril se renovaría en Enersis el directorio en la junta ordinaria de accionistas, pero podría extenderse a las mesas de otras compañías, como Endesa.