En el contexto de las nuevas regulaciones que han animado a la industria aeronáutica a potenciar el ahorro y el uso de biocombustibles, la directora de Seguridad y Salud de la aerolínea estadounidense Delta Air Lines, Helen Howes, conversó con Revista ELECTRICIDAD sobre las nuevas medidas y tecnologías que han permitido un mayor ahorro energético, junto con minimizar las emisiones de CO₂.

Este proceso se inició en 2007, cuando la industria de la aviación volcó la mirada hacia el cambio climático, cuando la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) inició el desarrollo de un planteamiento global del sector para reducir las emisiones en los aviones.

“El Enfoque Global de IATA se inició en 2009, con un compromiso por parte de la aviación de mejorar la eficiencia de combustible en un promedio anual del 1,5% para 2020; de estabilizar las emisiones con un crecimiento neutro en carbono a partir de 2020, y de cumplir una meta aspiracional de reducir las emisiones a la mitad para 2050, en comparación con los niveles de 2005”, afirma Helen Howes, y agrega que “el combustible representa alrededor del 35% de nuestros costos de las operaciones anuales».

Kits de vuelo electrónico

El reemplazo del bolso con kits de vuelo en papel de 38 kilos para los 11.000 pilotos y el uso de kits de vuelo electrónicos ahorraría alrededor de 1,2 millones de litros de combustible al año, de acuerdo con las estimaciones de la compañía. “Todas las bolsas de vuelo deben ser cambiadas para lograr cabinas ‘sin papeles’ para finales del 2014”, adelantó Howes.

Adicionalmente, Delta Air Lines participó con su socio Air France-KLM utilizando biocombustibles durante los vuelos entre JFK-Nueva York y Amsterdam en 2013. Tecnología que se estudia en su refinería de Trainer, Pensilvania (Estados Unidos).