(El Mercurio) El ministro de Energía, Máximo Pacheco Matte, da esta entrevista en una sala llena de gruesos informes de color sepia y tipiados con máquina de escribir. Literalmente, del «año del Ñauca». En el piso 13 de Santiago Downtown tiene mapas de las cuencas de los ríos Baker y Pascua, estudios de Corfo, de cuando Endesa no existía. También en la mesa está una de las tantas versiones del borrador -de 173 páginas- del acta y resolución del Comité de Ministros, que este martes 10 de junio, después de tres horas de deliberación, por forma unánime, rechazó el proyecto HidroAysén, la red de centrales hídricas más grande que se ha pensado hacer en Chile.

-La Presidenta Bachelet dijo en la campaña que el proyecto era «inviable». ¿Podían los ministros hacer otra cosa más que rechazar HidroAysén?

«Absolutamente. Ni a mí ni a la gente que integra el Comité de Ministros, el comentario de la Presidenta Bachelet condicionó nuestro voto. Somos ministros de Estado y respondemos frente a la ley por el cumplimiento fiel de nuestras responsabilidades».

«Yo tengo una relación muy cómoda, muy fluida con la Presidenta Bachelet, y a través de la cual, además, me comunico con ella muy bien. Jamás, en estos 100 días en que he sido ministro, ella me ha tocado este tema».

-¿Pero podría haberse sobreentendido, ya que se habló de él en la campaña?

«El tema HidroAysén no da para sobreentendidos. Voté con total claridad y confianza y con total tranquilidad».

-¿Fue el Comité de Ministros un show mediático y político para ponerle la lápida al proyecto?

«Absolutamente, no. Categóricamente, no. Sería una falta de respeto a lo que somos como país. Somos más serios que eso. Aquellos que piensan así, tienen un problema de autoestima con el país. Este país tiene instituciones, el Consejo de Ministros lo integran personas con personalidad, con trayectoria y opinión propia».

«¿Sabe lo que era ‘político’ aquí? Era pegarle un chute, postergarlo, buscarle una solución a medias, retrotraer el proyecto a la fase uno. No… Yo prefiero ponerme colorado y decir, «sabe que más, este proyecto no tiene la información de ingeniería suficiente, y por lo tanto, la reclamación que se ha hecho es válida».

-Y usted, ¿podría en lo personal haber respaldado a HidroAysén?

«Yo le he dedicado a este tema semanas y, por sobre todo, le he dedicado las horas más valiosas que tengo, que son los fines de semana. Son muchos los fines de semana que yo me he quedado en mi casa solo para estudiar esto. Yo no solamente revisé los principales documentos de este proceso, sino que además fui a la historia. Fui a la biblioteca de la Corfo y pedí el informe de dos tomos preparado en 1975».

Pacheco toma los gruesos informes, y lee: «La conclusión es que los reconocimientos realizados hasta el presente han permitido comprobar que en la zona comprendida entre los paralelos 47° y 48° 30′ de latitud sur, que incluye los ríos Baker y Pascua, se presenta quizás la mayor concentración de potencial hídrico del país. En esta reducida zona se puede instalar una potencia total del orden de 2.600 MW».

-Eso justifica el proyecto, ¿o no?

«No es ese mi punto, sino que tengo plena conciencia de que a este tema hay que estudiarlo bien y a fondo».

«HidroAysén es distinto a Barrancones»

Máximo Pacheco saca gráficos a diestra y siniestra. Uno de ellos muestra cómo en el mix de generación en Chile (sumando la red del Norte Grande y el Sistema Interconectado Central) ha ido perdiendo terreno la hidroelectricidad. De producir el 48% de la electricidad, ha pasado al 28% en 13 años, mientras el carbón ha subido de 24% a 46%, entre 2000 y 2013. «Tenemos que rebalancear la matriz energética», señala. «Y para eso tenemos que desarrollar los recursos propios; entre ellos, los recursos hídricos», afirma.

-¿Cree que se pueden hacer hidroeléctricas en Aysén?

«Sí. En la Agenda de Energía está establecido con todas sus letras que debemos usar los recursos hídricos del país para generar electricidad. La Región de Aysén necesita dramáticamente energía, porque hoy tiene energía insuficiente y carísima, para poder avanzar en su industrialización».

«Cuando visité Aysén, quedé muy impresionado por el desarrollo de su raza ganadera, pero lamentablemente no se procesa allí, hay que llevarla en camión, vía barcaza, a Osorno… Y no solo en ganadería… Aysén tiene un recurso pesquero formidable y una sola planta pesquera, que está en Chacabuco».

«Necesita un turismo como el que hay en Nueva Zelandia, pero para todo eso necesita energía. Sin energía en Aysén, no va haber industrialización posible».

-¿Llama a los privados a invertir en hidroelectricidad en la región?

«Absolutamente. Me alegran las declaraciones de Ricardo Bosshard, director de WWF Chile, la mayor conservacionista del mundo, que claramente menciona que no podemos decir no a todo y no se cierra a la idea de construir centrales hidroeléctricas».

-Entonces, ¿por qué no hacer HidroAysén, que es un proyecto que lleva años estudiándose?

«Por las razones que dimos. Este proyecto tiene importantes aspectos pensados de manera insuficiente».

-Si se adecua, modifica, se toman los cambios, ¿cree que HidroAysén se puede hacer?

«Cualquier privado en Chile tiene el derecho a presentar los proyectos que estime interesantes y atractivos. Aquí hemos dicho que hay un déficit de energía, de infraestructura en generación y transmisión, y eso crea una enorme oportunidad para el sector privado».

-Decisiones como parar Barrancones y Castilla frenaron las inversiones. ¿No va HidroAysén a hacer lo mismo, como dice el ex ministro de Energía Alejandro Jadresic?

«No estoy de acuerdo con él, equivoca el diagnóstico. Barrancones cumplió todos los trámites, tenía todos los permisos, y cuando todo eso había terminado, el proyecto se paró».

-Por decisión presidencial…

«(Guarda silencio) En el caso nuestro, es distinto. El Comité de Ministros está dentro de la institucionalidad… ¿Cómo me van a decir a mí que haber convocado a una instancia que no se convocaba desde hace tres años no es institucional?».

-¿HidroAysén estaba muerto desde el gobierno anterior?

«Pregúntele al gobierno anterior».

-¡Pero si la Presidenta Bachelet dijo que era inviable en la campaña!

«No se puede comparar membrillos con helados. El caso de HidroAysén, nosotros lo reencauzamos a la institucionalidad, y resolvimos con claridad, decisión y valentía. Políticamente había otras soluciones».

-¿Les faltó liderazgo político?

«Nos sobró liderazgo político. Se podía hacer una maroma, una cachaña, chutear, hacer un giro cosmético, para no enfrentar lo que por ley nos correspondía, que era enfrentarnos a las reclamaciones. Y no lo hicimos».

-¿Fue una estrategia del Gobierno «deshidroaysenizar» el debate?

«Así es. Lo dijimos desde el primer día, porque podíamos distraernos y el país no puede distraerse. Sin energía no va a haber crecimiento. Este país ha venido creciendo bien por muchos años, y el estancamiento económico puede provocar consecuencias en nuestra sociedad, que son muy difíciles de predecir».

«Tenemos que ponernos a caminar, nuestro primer compromiso es salir del frenazo de inversiones que tenemos».

«Ni a mí ni a la gente que integra el Comité de Ministros, el comentario de la Presidenta Bachelet (de que HidroAysén era inviable) condicionó nuestro voto».

¿Fue un show mediático y político la decisión sobre HidroAysén? «Categóricamente, no. Aquellos que piensan así, tienen un problema de autoestima con el país».

 «Las cuentas de luz subirán este año entre 6% y 8%»

«Las cuentas de la luz han subido 20% entre 2010 y 2014 y van a subir otro 34% en los próximos 10 años si es que no hacemos nada», dice el ministro de Energía. Estas alzas son inminentes. «De aquí al último trimestre del 2014, las cuentas de la luz subirán en Chile 6% a 8%. Como la cuenta promedio es de $12 mil, la cuenta de la luz va a subir entre $600 y $1.000. Y eso es una muy mala noticia para los hogares y para nuestra economía», agrega Máximo Pacheco.

El incremento, explica, «se debe a que no hemos desarrollado las inversiones que el sector necesita en generación y transmisión».

Para subsanar este déficit, en la Agenda de Energía se tomaron compromisos concretos y con plazos. «En este Ministerio hay 120 tareas, y cada una tiene un responsable. Estamos contratando una empresa de ingeniería para que nos apoye en el control y seguimiento de la agenda, que la vamos a evaluar como un proyecto», cuenta.

«No solo quiero cumplir todo esto; quiero ser medido contra esto», sostiene. «Era mucho más fácil hacer una agenda filosófica, genérica, un manifiesto. La gracia de la Agenda es que es participativa, clara, ambiciosa y con metas sobre las cuales hay que rendir cuentas».

El ministro adelanta que en diciembre del próximo año se habrá elaborado las estrategias de largo plazo entre 2015 al 2050.