(EFE / lainformacion.com) La inversión necesaria para satisfacer las necesidades energéticas del planeta debe situarse en dos billones de dólares al año para 2035, indica un informe presentado hoy en Londres por la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

El organismo, que vela por la seguridad energética de sus 29 países miembros, indica que la inversión en eficiencia energética, necesaria para contrarrestar el cambio climático, debe llegar a su vez a 550.000 millones de dólares anuales en ese periodo.

En total, la inversión acumulada hasta 2035 debería alcanzar unos 48 billones de dólares, 40 destinados a suministro -donde se incluye extracción de combustible fósil y refinado, generación de electricidad con bajo carbono, renovables y nuclear- y el resto a eficiencia.

Casi dos tercios de la inversión se ubicará en países emergentes, con un desplazamiento desde China hasta otras partes de Asia, África y América Latina, mientras en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), representados por la AIE, habrá que renovar infraestructuras obsoletas.

En 2013, la inversión anual para abastecer de energía al mundo fue de 1,6 billones de dólares, más del doble que la registrada en 2000, además de otros 130.000 millones para mejorar la eficiencia energética, señala la Agencia.

En el campo del petróleo, se pasará a depender más de países con acceso restrictivo, visto que Estados Unidos, actualmente en cabeza gracias al combustible de esquisto, tocará techo a mediados de la próxima década.

Por eso es importante, apunta la AIE, que se mantenga la inversión en Oriente Medio, pues un desfase de sus infraestructuras provocaría una escasez de oferta y volatilidad en los mercados, con un encarecimiento estimado de unos 15 dólares por barril de crudo para 2025.

La inversión necesaria en esa región es de 850.000 millones de dólares al año para 2035, sobre todo para fuentes de gas.
Para satisfacer las necesidades de suministro de China y la India se requiere una inversión de 2 billones de dólares, lo que explica que sus compañías nacionales busquen oportunidades en el extranjero, señala el organismo en su informe.

La AIE observa que “es esencial la participación del sector privado para alcanzar las necesidades de inversión”, pero advierte de que “movilizar a los inversores y capital privados requerirá un esfuerzo concertado para reducir las incertidumbres políticas y regulatorias”.

La Agencia constata que, incluso en economías muy liberalizadas, ha habido una tendencia de los Gobiernos a asumir más terreno en gestión energética, en detrimento de un mercado determinado únicamente por la competencia.

Mientras que en algunos países hay empresas estatales, en otros, sobre todo en la OCDE, los Gobiernos han intervenido para fomentar, entre otras cosas, la generación baja en carbono o para intentar romper monopolios de precios.

En el sector de la electricidad, Europa necesita a fin de mantener la seguridad de su infraestructura dos billones de inversión para 2035, junto con una “vigorosa expansión” de la generación baja en carbono, lo que implicaría un alza de precios para el consumidor, apunta la organización con sede en París.

La Agencia Internacional de la Energía asegura que están surgiendo nuevos tipos de inversores en el sector, algunos pequeños y ajenos a los bancos, pero alerta de que “el acceso a financiación a largo plazo en términos adecuados está lejos de estar garantizada”.

Si se tienen en cuenta los objetivos para detener el cambio climático y limitar a 2ºC el calentamiento del planeta, la inversión acumulada hasta 2035 tendría que ser de 53 billones de dólares, unos 14 millones de ellos dedicados a eficiencia energética.