La inmovilidad de Enersis con proyectos detenidos y una matriz endeudada

la judicialización de los proyectos en Chile, las cosas se demoran y demoran”, cuenta un directivo del sector eléctrico.

(El Mercurio) En el siglo XV, el naciente reino de España y la fragmentada Italia se enfrascaron en una seguidilla de guerras. Seis siglos más tarde, el conflicto revive, pero con un sello muy postmoderno. No se enfrentan reyes con duques, sino ejecutivos y directivos de Endesa España y Enel. Ahora el epicentro de la pugna no está en Europa sino en América Latina. Concretamente en Santiago, en las oficinas de Enersis y Endesa Chile.

Cuando en 2008, en una cena en Ibiza, el Mandatario italiano Romano Prodi y su par español José Luis Rodríguez Zapatero, pactaron una salida al conflicto que se respiraba en el Viejo Mundo por la OPA de la alemana E-On sobre Endesa España (EE) y se la jugaron por sus “campeones nacionales” -es decir, que las mayores empresas quedaran en manos de grupos locales-, el CEO de Enel, Fulvio Conti, prometió a los líderes de su país que esta empresa iba a ser el sol de Europa. No se veía entonces una crisis, ni menos que los germanos serían los salvadores de la Zona Euro.

Menos proyectos, pero más reportes

Pero a la squadra italiana le costó desembarcar en España, comentan ejecutivos del grupo. Hubo resistencia de todos los equipos directivos y, más aún, del gobierno español, primero con Rodríguez Zapatero y luego con Mariano Rajoy. Por eso los italianos de Fulvio Conti trataron de aterrizar en América Latina, primero con algunos ejecutivos italianos claves, como Andrea Brentan, y con figuras políticas hispanas, como Luis de Guindos -hoy ministro de Economía de España- y José María Calvo Sotelo.

Las cosas no fueron fáciles. “Los españoles defendieron América Latina como su feudo y el desembarco les costó”, comenta un actual ejecutivo del grupo. Eso se tradujo en una mayor burocracia: las decisiones que se tomaban en Santiago debían ser analizadas después en Madrid y luego en Roma. Y en una sobreabundancia de reportes y controles. “Hoy hacemos reportes de todo”, dice un profesional de la alta gerencia de Endesa. “Si nos preguntas qué hacemos ahora, mucho informe, ningún proyecto”, resume un ingeniero del área de proyectos del grupo.

Los sobrevivientes

Tras cinco años, ya hay caras nuevas en el grupo Enersis y sus dos filiales en Chile, Endesa Chile y Chilectra. De los 31 ejecutivos clave que reportaba el grupo ante la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) hace un lustro, el 70% fue reemplazado. La más afectada fue Endesa Chile.

En Enersis, los “sobrevivientes” a la marea italiana son el gerente general, Ignacio Antoñanzas, y el fiscal Domingo Valdés. Los restantes siete altos cargos del holding eléctrico se han cambiado desde 2010 a la fecha, mayormente con figuras italianas, como Marco Fadda (gerente de planificación y control), Alain Rosolino (gerente de auditoría) y el subgerente general Massimo Tambosco, que para muchos es el verdadero mandamás en Enersis.

La más sonada salida del holding fue la de Alfredo Ergas, que estuvo 20 años en el grupo y que asumió en 2003 como gerente regional de finanzas, dimitiendo de ese cargo en agosto de 2012 por diferencias con el aumento de capital de la compañía. En el directorio de esta matriz, Enel tiene dos representantes directos: Andrea Brentan y Luigi Ferraris.

En Endesa y según datos de la SVS, de los diez gerentes que había en 2009, sólo quedan tres: Sebastián Fernández, gerente regional de planificación; José Venegas, gerente regional de gestión de energía y comercialización, y el fiscal, Carlos Martin. Esta compañía, la mayor eléctrica del país y por eso clave en el mapa de los italianos de Enel, ha perdido los ejecutivos que, según el mercado, “son parte del patrimonio de la ingeniería eléctrica de Chile como Claudio Iglesis (gerente de generación en Chile) y Juan Benabarre (gerente de producción y transporte)”. Se fueron este año.

Iglesis entró a la compañía en 1982 y a lo largo de estos más de 30 años de trabajo ocupó diversas posiciones en Chile, así como la gerencia general en unidades de la eléctrica en Argentina (Costanera) y Colombia (Emgesa y Betania).

Benabarre llegó a la firma eléctrica en 1979, cuando aún era estatal. Estuvo en el corazón ingenieril de la empresa, Ingendesa, de donde surgieron los grandes proyectos.

¿Por qué se fueron? “Porque son ingenieros de los duros y ahora, con toda la burocracia interna en Endesa y la judicialización de los proyectos en Chile, las cosas se demoran y demoran”, cuenta un directivo del sector eléctrico.

A esta dificultad, se suma que el grupo está con una deuda muy grande, que complica hacer grandes desembolsos, confidencia un ex ejecutivo. “La compra misma de Endesa España fue con deuda y las empresas se desvalorizaron… se pagó un valor que hoy no tienen”, cuenta un directivo del grupo. Cuando en 2008 Enel negoció con Acciona la compra del 25% de Endesa España, ofreció 10 mil millones de euros por esa porción, que suponía una valoración bursátil de 40 mil millones de euros. Pero Endesa España hoy vale 21.900 millones de euros. Enel tiene un valor en la Bolsa de Milán de 30.208 millones de euros. En 2008 valía más de 40 mil millones de euros.

Fuente / El Mercurio

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