(El Mercurio) Luego del accidente de la planta nuclear de Fukushima en Japón, Alemania volvió a la antigua idea de suspender la producción de energía de fuentes nucleares. Aunque esta decisión ha tenido un gran apoyo de la sociedad germana, no todos los expertos coinciden en que ese sea el único camino.

Durante la última jornada de discusión del Lindau Meetings -la cita que reúne a más de 600 estudiantes de todo el mundo con una treintena de premios Nobel- las ciudades verdes, en general, y la energía, en particular, coparon la agenda.

“Necesitamos una segunda revolución verde”, dice Steven Chu, premio Nobel de Física 1997 y ex secretario de Energía de Estados Unidos. “Para vivir en un mundo sustentable, lo primero es decidir vivir utilizando menos recursos, siendo más eficientes”.

Si bien son muchos los problemas por resolver, los expertos coinciden en que una de las cosas más urgentes es el tema energético. Para Mario Molina, premio Nobel de Química 1995, la energía nuclear no está aún descalificada.

“Todas las fuentes de energía tienen riesgos. Por ejemplo, la generada con combustibles fósiles tiene accidentes, como el derrame de petróleo en el Golfo de México, mientras que la eólica no puede instalarse masivamente porque afectaría el clima y por la falta de terrenos”, dice.

“Hoy existe la tecnología para que la energía nuclear sea segura”, agrega.

Llegar a todos

Si bien la tecnología para generar energía tiene que seguir mejorando, para Steven Chu actualmente su transmisión es lo más importante.

“La habilidad de generar energía y poder almacenarla localmente es muy importante, así como también lo es lograr llevarla a grandes distancias para, por ejemplo, enviar a Europa la energía solar que pueda generarse en el desierto del Sahara”, explica.

Aquí juega un rol esencial la química verde. Ella servirá para desarrollar materiales amigables con el medio ambiente que lleven y almacenen energía, pero que, al mismo tiempo, permitan llegar a todas partes con fuentes renovables no convencionales y de forma sustentable.

El costo es otro tema que debe ser resuelto. En Alemania existen subsidios para instalar paneles solares en los hogares y para promover la instalación de generadores eólicos, pero como esta tecnología se ha vuelto más barata esos incentivos deberían comenzar a bajar.

“La sociedad alemana tiene un consenso generalizado sobre no utilizar más energía nuclear y aumentar la incorporación de energías renovables no convencionales”, cuenta a “El Mercurio” Theresia Bauer, ministra de Ciencia, Investigación y Artes del estado federado Baden-Württemberg, uno de los más ricos de Alemania. “El problema es cuando le decimos a la gente que tiene que pagar más por ello y claramente no quieren. Es una negociación en la que estamos trabajando”.

Para resolver esto e incluir a las empresas distribuidoras de energía, Steven Chu propone que sean estas mismas compañías las dueñas de los paneles solares en las casas y que solo se cobre el consumo.

Pero no es lo único urgente por remediar. Aunque los precios de las tecnologías están bajando, los países en desarrollo como Chile no pueden esperar a lograr sus propios desarrollos debido a la urgencia del cambio climático, asegura Mario Molina. Y esto “debería ser co-financiado por países desarrollados”.

“Debe haber un acuerdo internacional para definir un precio a las emisiones. Este debería aumentar en forma paulatina y costaría entre el 1 y 2% del Producto Interno Bruto mundial. Eso implica mucho dinero, pero aún así su costo es mucho menor del que ya estamos pagando con el clima extremo”, termina.

Fuente / El Mercurio